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martes, 25 de agosto de 2015

Estoy escribiendo...

¡Hola! Os quería decir que estoy trabajando/escribiendo un libro. De momento no tiene título, más adelante lo diré. Por ahora solo llevo 1 capítulo. Pero lo iré avanzando. Ahora os dejo el prólogo. ¡Espero que os guste! Por favor comentad si queréis que siga con la historia o que lo deje.
                                     Prólogo
Nunca me planteé lo horrible que sería tener que mudarme. Hasta ahora.
Pero para saber porque me planteo esta pregunta haremos un pequeño viaje en el tiempo hasta el 24 de agosto, hace una semana exacta.

Recuerdo perfectamente ese día:

Me levanté pronto porque no quería perderme la fiesta de graduación de mi hermana. Todos mis amigos y yo nos graduaríamos el año que viene (o eso creía). Me vestí y bajé a desayunar. Vi que mi padre estaba hablando con mi madre en la sala de estar. Aunque no era gran sorpresa, siempre se despertaban antes que yo para hacer un desayuno delicioso y estar media hora con el ordenador, viendo la tele o bien leyendo. Pero esta vez no habían preparado el desayuno, solo había dos tazas de leche casi terminadas en la mesa; ni estaban con el ordenador ni viendo la tele ni leyendo. 
Me sorprendí  al ver a mi hermana Sara sentada en una silla de la cocina tomando cereales. Fue una sorpresa enorme, ya que ella es muy dormilona y es la que se levanta más tarde de toda la familia. Le pregunté como es que se había despertado tan pronto y por qué estaban nuestros padres hablando en la sala de estar. Mientras tanto iba preparando mi desayuno. A la primera pregunta me respondió rápidamente, me dijo que por la fiesta de ese día, pero a la segunda pregunta contestó un simple “no lo sé”.

En cuanto terminé de desayunar fui a la sala de estar para preguntar a mis padres qué pasaba y de que hablaban. Pero lo malo de ser la pequeña de la familia (aunque tenga 15 años) es que cuando les sueles hacer ese tipo de preguntas siempre te contestan los dos a la vez: –Cosas de adultos, Marina.
Odio cuando dicen eso, aunque la verdad, soy muy cotilla. Pero esta vez parecían preocupados, así que yo también me preocupé.

La preocupación se fue al cabo de unos 3 minutos, cuando me llamó mi mejor amiga Cris y estuvimos hablando muchísimo rato. Después fui a ver la tele y mis padres seguían hablando y enseñándose cosas en los móviles el uno al otro con cara de preocupación. Y entonces mi preocupación volvió.
Subí a mi habitación a imaginar por qué podrían estar preocupados y si podría yo poner fin a lo que las ocasionaba, o al menos evitar las consecuencias que supondrían.

Pero… ¿y si estaba haciendo una montaña de un grano de arena?

Puede que estuvieran pensando en regalarle un ordenador a mi hermana o algo así… Que va. Después averigüé que no, era otra cosa, mucho más preocupante. Pero no lo averigüé ese día, fue más tarde. 


Pasada mi media hora de meditación diaria (sí, que pasa) ya era hora de ir a la fiesta de graduación. Todos los profesores estaban allí, su tutor dio un discurso, y los alumnos que quisieran podían decir su “discurso”. Seguidamente se repartieron unos diplomas y un cuadro con una foto de toda la clase firmada por ellos mismos.  Una hora después, cuando acabó todo llegó un catering y un DJ. Sara se quedó en la fiesta, y las familias de los alumnos también, pero mis padres y yo nos fuimos, yo sin saber por qué no nos podíamos quedar. 


                                   **Se acabó el prólogo**


Por favor comentad si queréis que siga con la historia o que lo deje. ;-)









jueves, 20 de agosto de 2015

Un pueblo "normal"

Espero que os guste.                                                

                                     Un pueblo "normal"
Había una vez, en un pueblo muy lejano, el nombre del cual nadie recuerda, vivían unos habitantes muy "peculiares" por decirlo así.

El alcalde era un payaso jubilado, extrovertido y sabio, que se hacía querer por los habitantes.

Desde el siglo XVI, la ciudad estaba dividida en tres sociedades. La primera era la de las hadas, que conseguían todo lo que querían en 2 segundos; otra era la de los duendes, no eran muy famosos por la ciudad, ya que sus antepasados destrozaron la ciudad y quemaron todos los bosques cercanos, sin motivo alguno; y la otra era la de los humanos y los animales, pero no creáis que estos animales eran como los que conocemos, no, estos animales eran capaces de hablar y de hacer todo lo que hacían las personas.
Todos los habitantes se llevaban bien entre ellos, sin rencores, vivían en perfecta armonía.

El animal más famoso de toda la ciudad era el cocodrilo Tom. Tenía una cadena de restaurantes por toda la ciudad, es más, por todo el país. Los conocidos restaurantes Tom's. Pero en la ciudad era más conocido por llevar las uñas más molonas de la ciudad, incluso abrió una tienda para pintar uñas a los demás.

Pero un día todo cambió. Cuando Tom fue a abrir su tienda de uñas, todo estaba tirado por el suelo, roto, muchos productos no estaban, los habían robado. Tom llamó inmediatamente a la Patrulla-hada. Cuando la policía llegó y empezaron hablar de lo sucedido con Tom, no encontraron muchas pistas. Tan solo unos polvos de talco, esparcidos por toda la sala, pero más bien parecían polvos de hadas, o polvo blanco, o polvos de maquillaje, o harina...
Así que la Patrulla-hada pidió ayuda a los vecinos para saber si alguien había visto algo sospechoso en la noche del robo. Pero no hubo mucha suerte. Un duende afirmó haber visto una varita de una hada en la puerta de la tienda; una cebra dijo que cuando estaba paseando vio huellas de zapato de duende que salían de la tienda; una hada confirmó haber visto pelo de animal en la tienda cuando pasó por la noche...
Y el ladrón misterioso no apareció.

Hasta que un niño curioso llamado Quintín fue al centro comercial. Allí vio a un montón de gente rodeando a la Patrulla-hada. Pero una cosa le pareció extraña y sospechosa. Cuando se acercó para ver que sus ojos no le engañaban... supo quien fue el ladrón. ¡Fue el alcalde! Lo supo por varias razones : era un payaso, llevaba polvos blancos por toda la cara, como los que había en la tienda; además vio que tenia un bote de pinta uñas de la marca Tom en el bolsillo (a pesar de ser un hombre) y observó que tenía una mancha de pinta uñas en el zapato, junto con polvos blancos por toda la suela del zapato.
Como todo el mundo estaba pendiente de la Patrulla-hada, nadie se había dado cuenta, solo él.
Quintín llamó a la policía (que no tardó en llegar ya que estaba a dos metros de distancia) que arrestó al alcalde al comprobar que todo lo que decía el chaval era cierto.

Al día siguiente el alcalde tuvo que ir al juzgado. Allí el mismísimo alcalde afirmó ser el ladrón, y que encima puso esas pistas falsas para que nadie sospechara de él. También afirmó tener envidia de Tom. Minutos después el alcalde se acercó a Quintín a felicitarle por haberle descubierto. Después de esto el juez le sentenció con dos años de cárcel, con psicólogo incluido, y que pasados los dos años tenía que pasarse 5 años yendo al psicólogo para que le ayudase a recuperarse de su ida de la olla.

Al día siguiente del juicio Quintín recibió una medalla de oro por haber descubierto al ladrón.
                            
Fin


Próximamente en cines 


viernes, 3 de julio de 2015

Un sueño muy real

                                        Un sueño muy real
Menuda mañana llevo.
Lo primero: me he despertado de golpe, sin respiración, sobresaltada.
No creerás por qué.
Porque he tenido una pesadilla, una PESADILLA muy pesadilla. Era un sueño muy raro: ↓↓
Estaba yendo por la calle, hacia casa. Y de repente me encontré con un payaso, un payaso de esos que hacen con los globos unas formas muy chulas.
A mi esos globos me encantan.           El payaso hacia globos con formas de animales. Tenía un zoo de globos.   Los tenía todos agarrados con cuerdas, y como eran de helio flotaban.
Y entonces ocurrió, el porqué de porque me he levantado sobresaltada. El payaso, y los globos de animales comenzaron a perseguirme, sin motivo. Los globos corrían muy deprisa, muy, muy, deprisa.
Tan rápido como mis piernas podían, iba corriendo por la calle, gritando, pidiendo ayuda, abriéndome paso entre la gente (que curiosamente no me ayudaba…), intentaba aclarar mis pensamientos, mi objetivo era llegar a casa y cerrar la puerta.
Pero nunca llegaba.
Cuando me giré para ver si todavía me perseguían, vi unas sombras enormes, rojas, GIGANTESCAS, eran las sombras del payaso y los animales.
Y el payaso (más bien su sombra) se acercó a mí, en tan solo milésimas de segundo, y con sus enormes guantes rojos de payaso me agarró, yo gritaba y me resistía, intentaba que me soltase moviéndome mucho. Pero era inútil. Decidí caerme a la calle, aunque doliera. Y caí.
Cuando apenas estaba a milímetros del suelo, me desperté. Sobresaltada, asustada, sin respiración, pensando si lo ocurrido había pasado realmente…
Y ¡¡PUM!! Me caigo de la cama, porque hoy tengo clase. Me visto, me peino y bajo a desayunar. Les explico mi pesadilla a mi madre y a mi hermana mayor.
Mi madre ha dicho que tengo muchísima imaginación. En cambio mi hermana se ha reído de mí, y encima va y me pega una patada en toda la pierna, la muy €%#@&$.
Pero no me paro a discutir. Quiero desayunar. Y no quiero llegar tarde.
Cuando salimos de casa para irnos…
Veo a un payaso, haciendo globos con forma de animales. Me asusto. Así que voy y le digo amablemente que no me persiga. Se ha quedado extrañado, y yo creo que asustado también.
Al menos yo me he salvado la vida. Más o menos. Pero para asegurarme, he ido toda la calle mirando hacia atrás.
Mi madre se ha quedado extrañada, mi hermana se partía de risa, y yo le “miraba mal” al payaso.

           ☺          Fin   

jueves, 2 de julio de 2015

Marta y el árbol



Este fue uno de mis primeros cuentos. Para escribirlo me basé en la película de "Alicia en el país de las maravillas".
                              Marta y el árbol
Esta es la historia de una niña, llamada Marta. Vivía con su madre en un campo. Tenía una mascota, un canario.
Y un día, su aventura empezó. ¿Cómo? Pues...
Cuando abrió la jaula del canario para darle de comer, el canario se escapó, se fue volando muy rápido. Marta le persiguió, no quería que su mascota se fuera.
El canario siguió volando y volando... hasta que llegó a un bosque, en el que vio un árbol con un agujero enorme, se metió en ese árbol.
Y Marta, seguidamente, también se metió en el árbol.
Pero era mucho más profundo de lo que imaginaba, ella esperaba darse un cabezazo con el suelo nada más entrar en el árbol, pero no fue así.
Estuvo cayendo unos cuantos minutos.
Cuando por fin tocó el suelo creía haberse dado en la cabeza muy fuerte, por que había un bosque
¿Por que había un bosque debajo de un árbol? No tenía sentido.
Y fue a buscar al canario. No lo vio por ninguna parte.
Entonces decidió preguntar a alguien si lo había visto.
Ella no creía poder encontrar a alguien, pero se equivocaba.
Al cabo de unos minutos, vio a un cocodrilo... ¡¿Tomando el té?!
Pero Marta no se extrañó, era obvio que si había un bosque bajo un árbol ¿Por que no podía haber un cocodrilo tomando el té?
Pero, por raro que parezca, no era lo más absurdo y raro que vería aquella tarde...
Decidió preguntar al cocodrilo. Se sentó con él a tomar el té, y se lo pasó en grande. Pero era hora de irse de la merienda y buscar al canario.
Caminando y caminando, no veía ni a gente a la que preguntar ni a su canario.
Y por fin,vio a dos animales. Por lo que parecía, eran dos pandas. Uno era blanco, y el otro tenía manchas negras. El que tenía manchas negras le está pintando las manchas al oso blanco, pero se equivocó y lo pintó como una cebra.

Marta decidió pasar de largo.

Al poco tiempo oyó mucha música, la siguió para ver de donde venía.
Pues venía de un local, una discoteca.
Cuando entró vio a muchos, MUCHOS papás Noeles bailando.
Después de ver eso, Marta salió corriendo, tratando de volver a su casa.


Estaba tan centrada en correr, que no vio un árbol enorme y chocó con él, y se desmayó.

Al despertarse vio que estaba en el mismo árbol en el que entró al principio de todo.

Mareada, se fue a su casa a explicárselo todo a su madre, que disfruto viendo toda la “imaginación” que tenía su hija.

                            
                                 Fin
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